Ramón Alberto Garza - Código Magenta
“Un empresario que calla ante la destrucción institucional puede ganar tiempo, pero pierde país. Y perder país es el peor negocio que existe. Una ruina asegurada”. La profunda reflexión es de la periodista española, diputada y libre pensadora, Cayetana Álvarez de Toledo
La cita es más que pertinente en estos momentos en los que México entero está en juego, en los que una secta política -Morena- se adueñó ya de los tres poderes y se apresta a consolidar el ‘narcoestado’ que con su mesías, Andrés Manuel López Obrador, crearon en los últimos siete años, para perpetuarse en el poder con la fuerza de los balazos -no de los abrazos-. No para bien gobernar, sino para adueñarse corruptamente de la riqueza nacional.
Pero, en medio de esta absoluta pérdida del Estado de Derecho, de la destrucción de las instituciones, de la corrupción más escandalosa de la que se tenga memoria en nuestro país y de la más absoluta impunidad, extraña que frente al ensordecedor ruido de las mentiras morenistas, emerja un silencio temeroso y cómplice de la sociedad. Pero por encima de todos los silencios, alarma el de los hombres de capital, de los empresarios que tienen invertidos en suelo mexicano cientos de miles de millones de dólares para crear empresas que satisfagan las necesidades y que con ello se generen empleos y bienestar. Sí, saludable bienestar de trabajo honesto que no es lo mismo que dádivas disfrazadas que acaban no en los bolsillos de quienes deben recibirlas, sino en los de un puñado de políticos vividores que controlan el padrón de la asistencia social para su beneficio.
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