Ala memoria de Oscar Pandal, por su grandeza de alma
Los actos sin concesiones en contra de la corrupción merecen apoyo. Más aun cuando es el propio presidente quien emprende la lucha y hace de ella el eje de su gestión. Pero para ser exitoso debe someterse a una dura prueba de limpieza, de neutralidad y de congruencia.
Limpieza pues siempre deberán privar la presunción de inocencia y la transparencia procedimental. Si esto se vulnera las acciones serán vistas, una vez más y con justificada razón, como persecución política. El caso de Rosario Robles es ejemplo de ello. Además, el presidente está obligado a reservar sus opiniones sobre los implicados. No puede expresarse ni en contra ni a favor de nadie bajo sospecha.
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