- En tiempo récord, México ha endurecido los controles a los centroamericanos y, de facto, se ha convertido en el muro deseado por el presidente de Estados Unidos
El último mes y medio ha marcado un punto de inflexión en las relaciones entre México y Estados Unidos. La amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a los productos mexicanos si el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador no ponía freno a la migración centroamericana hacia el norte hizo que saltaran todas las alarmas en el país latinoamericano. Una guerra comercial afectaría sobremanera a la economía mexicana, que bordea la recesión. En tiempo récord, México ha endurecido los controles migratorios y cumplido con las demandas de Trump. Y López Obrador con su promesa de no confrontar al presidente de Estados Unidos. A cambio de aplacar a Trump, México se ha convertido, de facto, en su ansiado muro.
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