Carlos Ramírez - Indicador Político
Con la muerte civil de Joaquín El Chapo Guzmán Loera por su cadena perpetua más 30 años en una cárcel de los EE. UU. termina el segundo gran ciclo de los cárteles del narcotráfico que nacieron a comienzos de los ochenta al amparo de la protección de la Dirección Federal de Seguridad.
Pero hay que atender a la existencia de dos Chapo: de una parte, el dirigente del Cártel de Sinaloa que tiene el control del tráfico de drogas y que articula una estructura de poder criminal; de otra, el símbolo de un liderazgo personal forjado a base de aventuras rocambolescas y de desafíos a la autoridad del Estado.
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