Enrique Quintana - El Financiero
Tenemos en México la deformación de creer que el rumbo de la economía va asociado a la paridad del peso frente al dólar.
Así, en enero nos hundimos en el pesimismo, cuando el dólar al mayoreo llegó a cotizarse casi en 22 pesos. Y, hoy, que el dólar perforó el piso de los 18 pesos y regresó a niveles de mayo del año pasado, hay quienes hacen fiesta.
Serenémonos. Ni estábamos tan mal entonces, ni estamos tan bien ahora.
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