- El líder está decidido a lograr una incondicional victoria en 2018 o una aniquilación absoluta
Un hombre gana una afortuna en la mesa de apuestas del casino ante el frenético entusiasmo del público agolpado a su alrededor. La bolsa obtenida le permitirá vivir como millonario el resto de sus días. Él saluda, agradece y, acto seguido hace algo inexplicable: empuja todo al centro y apuesta a todo o nada.
No se me ocurre otra forma de explicar lo que Andrés Manuel López Obrador, el líder de Morena, la organización de izquierda mexicana, acaba de hacer esta semana, aparentemente. Hace unos días la izquierda obtuvo casi 50% de los votos contra 34% de su acérrimo rival el PRI, en las elecciones del estado de México. Un resultado impactante si se considera que se trata del corazón profundo del PRI, el terruño del presidente y, en consecuencia, el lugar en el que el Gobierno federal comprometió todo tipo de recursos legales e ilegales para hacer crecer su voto.
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