- Los investigadores aseguran que el expresidente "ordenó la formación de un esquema delictivo al llegar al poder"
Alfonso Benites - Brasilia - El País
El expresidente más popular de la historia de Brasil está desde este miércoles un paso más cerca del abismo. La fiscalía brasileña ha lanzado contra Luiz Inácio Lula da Silva la acusación más grave imaginable en el actual panorama político brasileño: ser “el comandante máximo del esquema de corrupción investigado por Lava Jato”, es decir, el mayor escándalo de desvío de fondos públicos en la memoria reciente del país. Una acusación que salpica a algunas apariciones recientes de Lula pero que sobre van dirigidas a sus dos legislaturas, movidas, según cuenta ahora la fiscalía, por los sobornos y las adjudicaciones a dedo. Formalmente, Lula y su mujer han quedado acusados de haber recibido sobornos de la empresa OAS, implicada en el escándalo de corrupción de Petrobras. El futuro del exmandatario, que hace poco declaró su intención de presentarse a las elecciones presidenciales de 2018, queda en las manos del juez Sérgio Moro, responsable de la investigación y archienemigo del exmandatario del Partido de los Trabajadores. Él es quien decidirá si Lula termina sentado en el banquillo de los acusados.
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