Víctor M. Toledo / La Jornada
Se ha llegado al
límite. Tras más de una década de permanente tensión entre las poderosas
compañías biotecnológicas (Monsanto, Pioneer, Dow) y las resistencias
ciudadanas hoy representadas por decenas de comunidades campesinas e
indígenas, miles de científicos nacionales y de otros países, grupos
ambientalistas, organizaciones rurales y de jóvenes, al gobierno de
México le ha llegado la hora de arbitrar y decidir si en definitiva se
abre el país al cultivo comercial del maíz transgénico o no. De especial
importancia han sido los aportes de la investigación científica que han
dejado claro el panorama en un reporte hecho público el 15 de noviembre
de 2012 y suscrito por cerca de 2 mil 500 científicos y académicos de
todo el mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario