Antonio Reyes / El Semanario sin Límites
Se ha iniciado la semana con el anuncio tan esperado de la Reforma de
las Telecomunicaciones (RT). Para muchos comentaristas, la reforma se
esperaba significara un avance, pero que no afectara mayormente a los
poderes facticos de la telefonía, televisión y radio. Lo que algunos
piensan fue cumplido o se cumplió al mantenerse niveles de concentración
de 50%. Sin embargo, su profundidad y trascendencia causó azoro a
propios y extraños, impactando el valor accionario de las empresas
involucradas en ese sector. Al tiempo que causó revuelo público y
mediático en materia de la afectación de dominancia y concentración de
los servicios, así como en relación de los órganos del estado que habrán
de vigilar que las prácticas monopólicas sean evitadas y penadas, en
beneficio último del consumidor.
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