Raymundo Riva Palacio / Eje Central
No hay
ningún esfuerzo colectivo de la élite política mexicana en la memoria de
las últimas generaciones tan importante y trascendente como la reforma
de las telecomunicaciones que inició este martes su recorrido para
convertirse en Ley. Como en el juego de la perinola, nadie gana todo y
todos ponen. Pero en este caso todos pueden ganar, con esta reforma
democrática de segunda generación que si se mantiene la actitud y
voluntad política de arranque, podrá colocar los nuevos ejes para el
desarrollo económico y político del país y reducir el número de
mexicanos de segunda clase.
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