El trabajo informal, los bajos salarios y la inestabilidad dibujan un precario panorama laboral
Mari Luz Peinado
-México-El País
Una mujer cargada con dos sacos y acompañada de una niña llega al número
400 de la avenida Insurgentes, la principal arteria de la Ciudad de
México. De su equipaje saca una escoba y comienza a barrer el suelo de
la acera. En la zona limpia extiende una lona y coloca los objetos que
ofrecerá a los viandantes: auriculares, cargadores de móvil,
adaptadores... No sabe cuánto ganará hoy ni cuántas horas trabajará.
Solo que tiene que vender lo suficiente como para pagar la mercancía,
los 150 pesos (nueve euros) de renta semanal por ocupar un espacio de
dos metros cuadrados y vivir con lo que sobra.
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