El contexto fiscal será cada vez más exigente y agresivo para las empresas transnacionales.
La
crisis económica, con la consiguiente caída de los ingresos fiscales,
ha generado una inquietud creciente dentro de las Administraciones de
los Estados avanzados. Uno de los focos de atención se ha dirigido hacia
los grupos multinacionales y las estructuras implementadas por éstos
con supuestos fines de optimización fiscal, como es de ver en las
múltiples noticias aparecidas en los medios acerca de los impuestos
pagados por ciertos grupos internacionales en países en los que tienen
una presencia relevante, o en las declaraciones de diversos gobernantes,
como el presidente Obama, que cita con relativa frecuencia que en un solo edificio de las Islas Caimán hay registradas unas 18.000 empresas.
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