Samuel García - El Sol de México
Con una credibilidad erosionada y crecientes desafíos, la Junta de Gobierno de Banxico necesita más que cubrir la vacante que dejará Jonathan Heath: requiere incorporar capacidades profesionales para fortalecer sus decisiones y recuperar la confianza.
La urgencia no es menor. La inflación se resiste a converger a la meta de 3%, las expectativas permanecen por encima del objetivo y los pronósticos del banco han requerido sucesivas revisiones. Además, la Junta enfrenta una economía débil, restricciones fiscales y un entorno internacional marcado por tensiones comerciales, riesgos energéticos y volatilidad financiera. Un diagnóstico equivocado puede traducirse tanto en inflación persistente como en restricciones innecesarias al crecimiento.
La autonomía legal y el prestigio acumulado por Banxico no bastan para sostener su credibilidad. Ésta depende de la calidad de sus diagnósticos, la coherencia entre sus advertencias y decisiones, y su disposición a reconocer los errores. Los choques externos no son responsabilidad del banco, pero sí anticipar sus consecuencias, evaluar los riesgos y explicar sus respuestas.
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