Salvador García Soto - Serpientes y Escaleras
Entre las herencias e imposiciones que aceptó la presidenta Claudia Sheinbaum de su antecesor Andrés Manuel López Obrador, hay varias que le pesan a la doctora, pero pocas que le pesan tanto en este momento como la permanencia de Zoé Robledo al frente del Instituto Mexicano del Seguro Social.
El descontrol que tiene en estos momentos el director de la institución de seguridad social más grande del país, y una de las más grandes del mundo, es total. No sólo se le mueren al menos 10 bebés recién nacidos por bacterias en las áreas de cuidados intensivos de Hospitales Generales de Zona y Centros Médicos como el de Durango y Occidente por la falta de protocolos de limpieza y desinfección, sino que además la base trabajadora del IMSS, que históricamente ha sido uno de los activos del instituto, está en estos momentos dividida y en las calles por el rechazo al cacicazgo sindical de Rafael Olivos y porque están hartos de la falta de insumos, medicamentos y las malas condiciones de trabajo que imperan en el organismo de salud.
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