Carlos Ramírez - El Independiente
La ley contra la injerencia extranjera en el proceso electoral mexicano llegó en el momento adecuado y por circunstancias adecuadas: el presidente Trump y su estrategia geopolítica en modo de Doctrina Monroe ya no oculta su injerencismo en el proceso político mexicano. Pero se acaban de descubrir indicios de que del otro lado ideológico también hay un injerencismo que no le conviene al país ni a la 4T.
El fin de semana, el expresidente colombiano Gustavo Petro se permitió con mucha tranquilidad salir a pronosticar la victoria electoral de Morena y el proyecto político de López Obrador-Sheinbaum Pardo en un evento que le fue creado en espacios universitarios, sociales y políticos después de su estrepitosa derrota en las elecciones presidenciales de su país donde la oposición de ultraderecha ganó las elecciones evidentemente con el apoyo injerencista de Trump y Estados Unidos.

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