Samuel García - El Sol de México
La sucesión de Jonathan Heath en la Junta de Gobierno de Banxico pondrá nuevamente a prueba a Claudia Sheinbaum. No se trata solo de elegir a un subgobernador, sino de preservar la independencia efectiva de una institución cuya credibilidad se ha debilitado.
Heath concluirá su mandato el 31 de diciembre y no podrá ser designado nuevamente por razones de edad. La presidenta deberá proponer al Senado a su reemplazo. Ya circulan nombres, aunque todavía no existe una candidatura oficial. El relevo llega en un momento en que Banxico enfrenta decisiones monetarias delicadas y el país arrastra un deterioro de la confianza en sus instituciones.
Ese deterioro se remonta al sexenio anterior, cuando avanzaron la concentración del poder y el debilitamiento de los contrapesos. La reforma judicial y la desaparición de siete organismos autónomos profundizaron ese proceso, que Sheinbaum no ha revertido. Por el contrario, su gobierno ha dado continuidad a una transformación que mantiene bajo presión la confianza institucional.
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