- El auge de la IA está provocando esta 'enfermedad' económica, según Apollo
- Se da cuando el repentino 'boom' en un actividad es un problema para otras ramas
- La frenética inversión en centros de datos contrasta con la debilidad en la vivienda
Mario Becedas - Vicente Nieves - elEconomista.es
Cuando se enuncia la teoría del 'mal holandés' o la 'enfermedad holandesa' no se habla de otra cosa que de una economía que ha alcanzado tal y repentino éxito en una actividad concreta que, por decirlo suavemente, ha descuidado todas las demás, haciéndose en extremo dependiente de la misma. Un caso reciente muy comentado es el de Taiwán con los chips. Esta descripción, que sobre el papel no le pega a una economía como la de EEUU, se está empezando a emplear con la primera potencia del planeta debido al frenesí que está alcanzando la inversión en Inteligencia Artificial (IA), materializada especialmente en la construcción de los tan deseados como denostados centros de datos.
Por debajo de las omnipresentes noticias sobre la inversión y endeudamiento masivos de los conocidos como hiperescaladores (grandes proveedores de servicios en la nube), cualquiera que se haya asomado brevemente por los titulares económicos de EEUU habrá visto una idea bastante repetida: el capex (la inversión en capital) en todo lo aledaño a la IA ha sido el mayor impulsor del crecimiento del producto interior bruto (PIB) en los últimos tiempos. Jason Furman, prestigioso economista de la Universidad de Harvard, ha sugerido que la inversión en tecnología y software representó el 92% del crecimiento del PIB estadounidense en el primer semestre de 2025, en un momento en que el sector no tecnológico atravesaba dificultades.

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