Por: Horacio Esquivel - El Economista
En un artículo reciente publicado por el Peterson Institute for International Economics (PIIE), Alejandro Werner señala una fortaleza importante de la economía mexicana: aun con déficits fiscales elevados, el crecimiento del ahorro administrado por inversionistas institucionales, particularmente el sistema de pensiones, permite financiar una parte creciente de la deuda pública interna. El argumento es correcto, pero plantea una pregunta: que un déficit pueda financiarse, ¿significa que es sostenible?
Para entender la diferencia conviene comenzar por dos variables: r, la tasa de interés real que paga el gobierno por su deuda, y g, la tasa de crecimiento real de la economía. Cuando r supera persistentemente a g, estabilizar la deuda se vuelve más difícil porque los intereses aumentan más rápido que la capacidad de la economía para generar ingresos. México enfrenta precisamente ese riesgo en un contexto de bajo crecimiento y costos financieros elevados. La tasa de referencia de Banco de México permanece en 6.5%.
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