Enrique Krauze - Sonora Presente
Ante el pleno de la ONU, el presidente de los Estados Unidos lanzó a México la gravísima acusación de ser “el epicentro de la violencia de los cárteles” (22/9). Al observar con pena el silencio de los representantes mexicanos, escribí en la red X: “El punto más bajo de la diplomacia mexicana en 200 años de historia”.
¿Doscientos años? Hay muchas vías para probarlo. Se han escrito bibliotecas sobre la gran tradición diplomática de nuestro país y sería sencillo contrastarla con las posturas y representantes del régimen actual. Pero ya que se habla tanto de “defender la soberanía” conviene preguntar: ¿cuál ha sido la historia diplomática de esa defensa a lo largo de dos siglos?
Durante las primeras décadas de nuestra vida independiente (1821-1846), la diplomacia tuvo poco margen de maniobra ante un vecino cuyo único objetivo era la expansión territorial. Tras la invasión estadounidense y la derrota, aquel México maltrecho corría -entonces sí- el riesgo real e inminente de perder la soberanía. La diplomacia lo salvó. Sería el primer capítulo de muchos.
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