- Claudia Sheinbaum asistió a la IV Reunión en Defensa de la Democracia, sostuvo su primer encuentro formal con Pedro Sánchez, propuso ante el plenario una declaración contra una intervención militar en Cuba y cerró la visita el domingo en el Barcelona Supercomputing Center.
Enrique Quintana - El Financiero
Coordenadas
Lo que ocurrió este fin de semana en Barcelona fue más que una gira breve o una foto diplomática: fue una señal política.
Claudia Sheinbaum asistió a la IV Reunión en Defensa de la Democracia, sostuvo su primer encuentro formal con Pedro Sánchez, propuso ante el plenario una declaración contra una intervención militar en Cuba y cerró la visita el domingo en el Barcelona Supercomputing Center. En conjunto, deja ver un viraje relevante en la política exterior mexicana.
El primer contraste con los tiempos de López Obrador es evidente: México quiere volver a ser actor de la política global. Durante el sexenio pasado, la presencia internacional del país fue mínima, esporádica, selectiva y reactiva. Barcelona mostró otra lógica.
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