Héctor Sámchez Gutiérrez - El Siglo de Torreón
La fortaleza de un Estado no se mide únicamente por sus leyes, sus instituciones o su tonelaje declarativo. Se mide por su capacidad real para ejercer autoridad positiva sobre el territorio, garantizar el funcionamiento de la vida económica con sustento de inteligencia estratégica comprobable y proteger a la sociedad de las amenazas internas-externas que erosionan el orden público.
"La diferencia entre régimen especulativo y gobierno eficaz radica en su capacidad de control pacífico".
En contextos de inseguridad compleja y economías criminales, la dirección existe en el plano jurídico, pero debilitada en la práctica cotidiana. Requiriendo evaluar la autoridad efectiva con indicadores estratégicos que permitan observar con claridad dónde se mantiene el control institucional y dónde comienzan a aparecer vacíos de gobernabilidad.
"La autoridad mensurable es la base de la seguridad nacional, la estabilidad económica y la confianza social".
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