Noemí Levi Orlik - El Siglo de Torreón
El viejo orden está muriendo y el nuevo no acaba de nacer. El rezago económico de EUA -pérdida de competitividad y debilidad del dólar- combinado con el gran poderío militar incrementó la agresividad del imperio, provocando la ruptura del orden mundial. La hiperglobalización y la dominación del capital financiero están en crisis. En esas condiciones, México abrió una etapa de crecimiento con equidad. El primer gobierno de la 4T avanzó en la reducción de la pobreza, aumentó el poder adquisitivo de los más pobres, y sentó las bases de la autonomía económica, v.gr., energética. El gran reto de la 4T-2 es cambiar las condiciones de la oferta y profundizar la autonomía económica, manteniendo la equidad.
A partir de la globalización, las exportaciones dinamizaron el crecimiento económico mexicano, con una gran interdependencia entre las industrias mexicana y de EU. Ello redujo los costos de producción de las multinacionales y en México incrementó el empleo con muy bajos salarios, con un diferencial promedio en la industria exportadora nueve veces mayor en EU. Hoy esta condición abre espacios a una mejor negociación comercial, exigiendo el traspaso de tecnologías y la inserción de las Pymes a las cadenas de producción. Ello aumentaría la inversión y la productividad. Negociar un tratado en las mismas condiciones que el actual será un fracaso, y no modificaría las condiciones de la oferta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario