Samuel García - El Sol de México
El mayor riesgo para México dejó de ser una hipótesis lejana: la economía de Estados Unidos se oscurece, y México llega a ese frente con los motores internos sin fuerza.
En las últimas semanas, los nubarrones se han acumulado con rapidez. El virtual cierre del estrecho de Ormuz ha detonado una fuerte volatilidad energética y reavivado un viejo fantasma: el de una recesión por choques de oferta. Mark Zandi, economista en jefe de Moody’s, advierte que la probabilidad de recesión en Estados Unidos ya ronda el 50%, en un entorno donde el empleo pierde dinamismo y el crecimiento se desacelera, incluso antes de que el choque petrolero despliegue plenamente sus efectos.
A diferencia de 2022, cuando el mundo absorbió un shock energético con colchones de liquidez y estímulos, ahora la economía estadounidense ya venía debilitándose. El encarecimiento del petróleo -en su mayor nivel en los últimos tres años- amenaza con reavivar una inflación persistente, erosionar el consumo y limitar el margen de maniobra de la Reserva Federal. Un petróleo sostenidamente caro cambia el guion y empuja a la economía hacia una desaceleración más profunda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario