Ramón Alberto Garza - Sonora Presente
Andrés Manuel López Obrador rompió su silencio en su casa de La Chingada, no para felicitar a quien lo merezca por la captura y presunto abatimiento de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”. Tampoco salió de su guarida para darle el pésame a las familias de los militares y guardias civiles que perdieron la vida en ese operativo. Nada de eso.
El presidente de facto de México -el que envía desde Palenque órdenes y regaños a Palacio Nacional- rompió sus reglas de no hablar para salir en defensa de Cuba. Y anunció, en medio de su “profundo dolor”, que creaba una cuenta bancaria para que los mexicanos depositaran ayuda económica para apoyar al pueblo cubano que agoniza por el fracaso de su sistema comunista.
La petición de Andrés Manuel López Obrador fue recibida en medio de una controversia nacional que le reclama al antecesor de la presidenta Claudia Sheinbaum -quien ya apoyó esa iniciativa- que ambos están siendo candil de la calle y oscuridad en su casa. Las carencias en México son aún interminables y lo que el líder moral de Morena pide es quitarse el pan de la boca para darlo a una nación gobernada por una dictadura de 66 años. ¿Por qué no recaudar para los abandonados niños con cáncer o para apoyar a las madres buscadoras, por citar sólo dos ejemplos?
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