Claudio Ochoa Huerta - Sonora Presente
Foto: Tomada de la redTodo comenzó a partir de que la presidenta Sheinbaum, igual que Andrés Manuel López Obrador, dejaron de recibirlo en persona y tomarle las llamadas. Él se sintió arrinconado y luego presionado. Por años se encargó de gestionarles recursos y apoyos a ambos, a través de distintos personajes, que luego comenzaron a exigirle que cumpliera las promesas de beneficios por las aportaciones. Publicar el libro es una manera de decirles: a mí también me dejaron colgado.
De cualquier manera, minimizarlo o darlo por muerto políticamente es un error. Él sigue teniendo varios tentáculos dentro del gobierno. Él, por ejemplo, acercó y empoderó en su momento a José Miguel Bejos, uno de los contratistas más beneficiados desde que Morena llegó al poder y vaya que ya le iba bien con el sexenio de Enrique Peña Nieto, su compañero de golf. Bejos, presidente de Mota Engil, acumula contratos con las administraciones morenistas por más de 65 mil millones de pesos y fue uno de los que compró un equipo de béisbol, Los Pericos de Puebla, igual que Bernardo Pasquel, con el Águila de Veracruz, como ticket de entrada al círculo de protección e impunidad de la Consejería Jurídica.
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