Lorenzo Meyer - El Siglo de Torreón
Al finalizar el siglo antepasado el Estado mexicano había logrado casi un milagro:superar el peligro de desaparecer como resultado de su fragmentación-separación de Texas, amenazas de separación de Jalisco, Yucatán o Zacatecas, pérdida de grandes territorios del norte tras la guerra con Estados Unidos, la segmentación que podría haber propiciado el Tratado McLane-Ocampo y sus guerras civiles- o de plano desaparecer por absorción de su vecino del norte.
Para entender hoy "el estado de nuestro Estado"tal vez lo mejor sea examinar algunas de sus piezas clave, como el fisco, y ver cómo han evolucionado y funcionado.La Nueva España como centro mundial de la producción de plata no conoció realmente el déficit fiscal y sí, en cambio, contribuyó en grande a sufragar los gastos no sólo de España y sus guerras sino de buena parte de su imperio, de Filipinas a Cuba. Sin embargo, a raíz de la guerra de independencia y de la serie de conflictos internos y externos que le siguieron, el fisco mexicano fue zona de desastre: entre 1825 y 1855 el titular de Hacienda cambio ¡107 veces!
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