Raymundo Riva Palacio - El Financiero
Una vez que está claro qué es lo que quiere como país el presidente Andrés Manuel López Obrador, se puede concluir que un transformador, como aquellos que llevaron a cabo la Independencia, la Revolución o las Leyes de Reforma, no es, ni será. Lo dirá de palabra, y quizás hasta lo crea, pero en su código genético lo que aparece es la contrarreforma. ¿Está mal? Depende desde qué óptica se mire. ¿Beneficiará al país? En un mundo globalizado, altamente interdependiente, quizás no. ¿Ayudará a los pobres a ser menos pobres? Probablemente lo que conseguirá será empobrecer a más mexicanos, porque la ruta para mejorar los niveles de pobreza y el bienestar no pasa por una economía moral, sino por una política tributaria progresiva, contra la que está en desacuerdo.
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