- Fue en 2003 el apóstol de la guerra de Irak y ahora, todavía con la boca pequeña, trabaja discretamente para esa otra guerra que tanto desea con la que quiere derrocar el régimen de los ayatolas
No quieren otra guerra. O eso dicen, aunque sus gestos les desmientan. La escalada ya es un hecho. La superficie de fricción aumenta y con ella el riesgo. Hizo bien el Gobierno español en sacar a la fragata del grupo naval de la Armada estadounidense que se desvió de su misión inicial de circunnavegación del mundo para penetrar en la zona de riesgo y actuar así como elemento de presión sobre Irán. Lo hizo a toda prisa y así debía ser: quien cambió la misión fue Washington y quien debía resguardarse ante decisiones y amenazas que no le afectaban era el Ejecutivo de Madrid.
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