El cálculo en Los Pinos para el recambio generacional y político en la presidencia del PRI partió de la realidad del agotamiento de la vieja clase política. El ascenso de Manlio Fabio Beltrones, su operación ajustada a los deseos presidenciales y el fracaso electoral en la pérdida de siete gubernaturas el pasado 5 de junio evidenció el fin del PRI histórico.
Desde 1976, el PRI ha debatido entre dos corrientes en tensión dinámica y en situación de suma cero: los políticos y los tecnócratas, el populismo histórico y el neoliberalismo de mercado.
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