Enrique Quintana - El Financiero
En una reunión del gabinete ampliado, posterior a la elección del 5 de junio, el presidente Peña leyó la cartilla a su equipo de colaboradores y les dio un mensaje claro: no iba a rendir la plaza.
Es decir, no se iba a resignar a que el PRI perdiera las elecciones estatales en el 2017 y menos aún las presidenciales del 2018, o que se quisieran echar para abajo las reformas.
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