Samuel García - El Universal
El ritmo de crecimiento de la deuda pública en los últimos años es uno de los motivos de preocupación -con razón- para muchos analistas de la economía. Pero también debe ser motivo de análisis para los expertos políticos.
La razón es sencilla: Dado que las deudas contraídas tienen que pagarse, el próximo gobierno no la tendrá fácil para destinar cuantiosos recursos del presupuesto público a pagar deudas heredadas.
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