Raymundo Riva Palacio - El Financiero
Lejos de los reflectores públicos, el reloj caminaba aceleradamente para la sucesión en la Presidencia del INEGI al terminar 2015. En noviembre pasado se mencionaron en este espacio las maniobras que se venían dando para que el gobierno recuperara el control del INEGI, la gran fábrica de información sobre la cual se diseñan políticas públicas en México, que por su autonomía se había ganado el respeto como contrapeso a las estadísticas y mediciones del gobierno. Su independencia de criterio y libertad de expresión no era algo con lo que la administración del presidente Enrique Peña Nieto estuviera cómoda. Todo lo contrario. El INEGI era un órgano fundamental, y por eso la imposición de Julio Alfonso Santaella, parte del equipo del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, que está tomando el poder del gobierno, para que hiciera el trabajo de maquillaje que requiere la administración.
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