Érika Ramírez / Contralínea
La velocidad del viento, a 10 metros por segundo, ha sido el codiciado recurso de las trasnacionales que llegan a tierras istmeñas, con sus aerogeneradores de 76 metros de alto, que visten ya la región indígena de Oaxaca. Las necesidades de FEMSA (embotelladora de Coca-Cola) y la cervecera Cuauhtémoc Moctezuma para producir su propia electricidad ponen en resistencia a los pueblos de la región, que han decidido impedir la instalación de más de un ciento de generadores, pues temen que afectarán su comercio y alimentación provenientes del mar
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