sábado, 27 de marzo de 2010

CRISIS, MERCADO E INFLACIÓN

Marcos Roitman Rosenmann / La Jornada
Vivimos inmersos en una paradoja. Para que el capitalismo funcione, los precios deben mantenerse al alza. No se trata de una broma. Para los gurús del neoliberalismo es fácil de explicar. En un periodo de recesión, la mano invisible del mercado no funciona. Se encuentra maniatada. Para revertir el proceso y sanear la economía hay que adoptar políticas de inflación contenida e incrementar los impuestos indirectos como el IVA. Cualquier traspié desataría nefastas consecuencias, retrasando una salida airosa a la crisis.
Para no caer en los mismos errores de antaño y evitar las “perniciosas” políticas intervencionistas, es mejor no desviarse del itinerario neoliberal y continuar con el proceso de desregulación, punto de apoyo para las privatizaciones y una sostenida apertura financiera y comercial. Todo dentro de un orden caracterizado por la austeridad salarial. Factor clave para impulsar las reformas dependientes de la flexibilidad laboral. En esta dinámica, los sindicatos, si quieren seguir existiendo y tener un papel protagónico en las negociaciones con la patronal y el gobierno, deben ser concientes y asumir responsabilidades, corren malos tiempos para maximalismos principistas. La lucha de clases ya no existe. Tampoco los explotadores y los explotados. El mundo tiene otros ejes y hay que aceptar el triunfo del capitalismo. Mejor sería para todos. El camino a recorrer tendría menos espinas y con el andar acompañado se haría más corto y menos pesado. Hoy no a lugar para la defensa numantina de una jornada laboral de 35 horas semanales. Ni que decir que está fuera de toda lógica solicitar una cobertura de desempleo y pensiones dignas. Menos aún reivindicar la estabilidad en el puesto de trabajo. Un buen dirigente sindical debe ser capaz de trasmitir estas verdades a sus afiliados y quitarles de la cabeza cualquier propuesta de lucha anticapitalista. Huera invención para desmerecer los grandes avances de la sociedad industrial, cuya revolución científico técnica nos ha transportado a un mundo lleno de posibilidades. Entre ellas gozar de los centros comerciales, las realidades virtuales, los ordenadores, las redes del ciberespacio, la televisión por cable o el trabajo basura.
Así, en tiempos de crisis, la responsabilidad de los trabajadores, bien educados, consiste en bajarse el sueldo, acordar cierres temporales y solicitar jubilaciones anticipadas. El ejemplo más claro de este comportamiento ideal proviene de la industria automotriz. Toyota, Nissan, General Motor-Opel, Peugeot o Seat se guían por estos parámetros. Mientras los altos cargos blindan sus contratos y los comités directivos no garantizan nada, salvo su buena voluntad y los deseos de una pronta mejoría en sus ventas; los trabajadores ofrecen sus cabezas para salvar la de los empresarios y no perder su puesto de empleo. Renuncian a sus pagas extras y concluyen aceptando recortes temporales y rotatorios de plantilla bajo el paraguas de la desregulación. En caso de oponer resistencia y entender dichos actos como una pérdida de derechos democráticos, la respuesta debe ser contundente. Los gobiernos no pueden vacilar. El enemigo debe ser acorralado y destruido. Si no es por las buenas, será por las malas. El gobierno puede apoyar a la patronal es sus demandas o dar ejemplo de austeridad, fijando un recorte en los sueldos de los empleados pertenecientes a la administración pública. En esta dirección parecen ir los tiros de la Unión Europea. Las intenciones de aplicar estos criterios podrían ponerse en práctica en Grecia. Sería un pistoletazo de salida. Si las protestas populares, las huelgas y los movimientos sociales no logran articular un espacio y frenar el proceso, el proyecto continuaría su rumbo, siendo España y Portugal los siguientes en la lista.
Visto de esta forma, la imagen proyectada a la sociedad por las dirigencias políticas institucionales transforma a los empresarios en mecenas sociales, auténticos filántropos que arriesgan su capital en pro del bien común. Motivo suficiente para concederles todos sus caprichos. No vaya a ser que molesten y decidan cerrar sus fábricas bajo el pretexto de acoso a la propiedad privada. Ellos tienen necesidades, seguir aumentando sus beneficios y llevar una vida de placeres y ostentación, sea de la forma que sea.
Si en estos momentos una de las características de la crisis del capitalismo es la caída del consumo, hay que poner toda la carne en el asador y realizar políticas tendientes a restablecer unos parámetros normales que den equilibro entre la oferta y la demanda. Si antes nos llamaban al ahorro, ahora predican el gasto. No es bueno sacar los dineros del proceso de valorización del valor. Esconderlos en el colchón es una pésima decisión. Es mejor comprar, comprar y comprar, aunque ello suponga una acción compulsiva. En este contexto, los bancos juegan un papel básico. Sus tipos de interés bajan, sus ofertas de ahorro se estancan y se dan a la noble tarea de fomentar el gasto familiar. Para cerrar el círculo es obligado que exista una inflación razonable. Si antes se la atacaba como un factor de riesgo, ahora se le considera un maná caído del cielo. Demos, pues, la bienvenida a la inflación.

CONCRETA MÉXICO 3 PRESTAMOS DEL BANCO MUNDIAL POR MIL 700 MDD

Los recursos serán para programas relacionados con salud, educación e infraestructura
Para el Seguro Popular se destina el mayor monto: mil 250 millones de dólares
En la contratación de los créditos se garantizaron condiciones favorables, asegura Hacienda
Roberto González Amador / Periódico La Jornada
El gobierno mexicano concretó esta semana tres nuevos préstamos con el Banco Mundial, por un monto conjunto de mil 700 millones de dólares, que serán usados en programas de salud, educación y construcción de infraestructura.
La deuda contratada esta semana forma parte de la estrategia gubernamental de utilizar fuentes de financiamiento que ofrezcan condiciones favorables, comentó este viernes la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). La dependencia aseguró que el pasivo derivado de los préstamos del Banco Mundial está dentro de los límites de endeudamiento autorizados por el Congreso para este año.
El préstamo de mayor monto, por mil 250 millones de dólares, será utilizado por el gobierno federal para aumentar la capacidad del Seguro Popular, mecanismo que provee atención médica a personas que no son derechohabientes de las instituciones públicas como el IMSS o el ISSSTE.
Respecto de este programa, el Banco Mundial sostuvo que la actual crisis económica de México, la más pronunciada en siete décadas, hace necesaria “una acelerada expansión” de la cobertura que ofrece el Seguro Popular.
Doble carga
En el documento que sustenta la entrega del préstamo a México, el Banco Mundial consideró que desde los años 90, el país ha mejorado significativamente sus indicadores de salud pública, “pero con el aumento en las tasas de crecimiento de enfermedades no transmisibles, el país se enfrenta ahora a una doble carga para atender enfermedades”.
Como consecuencia, añade el documento del organismo, la población en extrema pobreza o que padece otros tipos de marginación continúa afectada por una alta incidencia de mortalidad materna e infantil, mientras que el envejecimiento de la población y modos de vida poco saludables también producen un rápido crecimiento en el número de personas afectadas por enfermedades no transmisibles, como diabetes o cáncer.
Actualmente, señala el documento, 16 por ciento del gasto asociado al tratamiento de enfermedades tiene que ver con padecimiento transmisibles y 72 por ciento con enfermedades no transmisibles.
Este crédito tiene un plazo de amortización de 18 años y será pagado en una sola exhibición en enero de 2028, de acuerdo con Hacienda. La tasa de interés aplicable es variable basada en Libor –la tasa de referencia en Londres– más un margen variable, añadió la dependencia.
Un segundo crédito autorizado por el Banco Mundial a México esta semana fue por 350 millones de dólares, que será contratado por el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) para apoyar el financiamiento de proyectos de transporte masivo que reduzcan emisiones de gases de efecto invernadero en diversas ciudades del país.
Sobre este proyecto, el Banco Mundial aseguró que actualmente el sector del transporte en México es responsable de casi la quinta parte (18 por ciento) de la emisión de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento de la atmósfera, que se emiten en el país, que a su vez es uno de los mayores productores de gas carbónico en América Latina.
El Banco Mundial añadió que el proyecto a financiar con el préstamo tiene como objetivo reducir en 2 millones de toneladas las emisiones de gases de efecto invernadero para 2017.
“Aquejado por una creciente tasa de motorización, una estructura urbana desfavorable al transporte público y flotas anticuadas y poco eficientes energéticamente, el sector transporte figura en las agendas del gobierno y sector privado. Se prevé que el proyecto atraiga inversiones públicas y privadas por unos 2 mil 344 millones”, indicó el organismo.
El tercer préstamo, por un monto de 100 millones de dólares, será utilizado para apoyar al Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) en el Programa de acciones compensatorias, a través del cual se otorgará capacitación a promotores educativos, el desarrollo de nuevos materiales pedagógicos, mejoras en la infraestructura escolar en zonas marginadas y en la provisión de asistencia técnica para el fortalecimiento institucional de Municipios del país, informó Hacienda.
El Banco Mundial mencionó que dicho proyecto buscará que unos 225 mil niños de hasta cuatro años de edad reciban servicios de educación inicial al tiempo que sus padres y/o responsables de su crianza son capacitados para que los cuiden mejor.

ATECEDENTES A LA REFORMA DE LA REFORMA DEL ESTADO

David Ibarra / El Universal
Hablar hoy de reforma política hace necesario diferenciar el liberalismo político del librecambismo económico. Históricamente el primero significó la liberación ciudadana de la opresión del gobernante, el monarca o el caudillo, mediante un pacto garantizado por un Estado constitucional respetuoso de las libertades individuales. Una vez ganada la batalla contra la opresión, en estrecha alianza con el Estado, el liberalismo comienza a evolucionar en sentido democrático para incorporar principios como el de la igualdad de oportunidades, complemento de la igualdad ganada con la consagración de los derechos de las personas.
En contraste, al neoliberalismo librecambista el Estado le estorba, auspicia el predominio del mercado, quiere la abolición de fronteras e instituciones gubernamentales, así como la consagración de los valores de la eficiencia competitiva sobre cualquier otro criterio social. El escape hacia la globalidad, esto es, hacia afuera de las jurisdicciones nacionales, torna bastante irrelevantes a los gobiernos. Así se sustituye el poder de los gobernantes absolutos por el absolutismo de la competencia globalizada, sin sujeto opresor aparente contra quien luchar, aunque en los hechos restrinja libertades y acentúe desigualdades fuera del alcance corrector de los estados.
La mezcla del liberalismo político y de la lógica económica durante el siglo XIX, combatió el proteccionismo propio o ajeno, pero resguardó la rectoría estatal protectora de derechos individuales y de la soberanía de las políticas nacionales. En contraste, el neoliberalismo de hoy se endereza a demoler las instituciones del Estado-nación para hacer que la libertad globalizada de los mercados reine suprema, en ausencia notoria de normas regulatorias de alcance universal en campos tan importantes como los del empleo, la protección social y la regulación de los sistemas financieros.
México no escapó a la reconfiguración del orden económico internacional, emprendió a fondo, ortodoxamente, la reforma del Estado y de sus instituciones. Aquí el reformismo ya no es cuestión nueva, sino un proceso viejo, de amplísimos alcances, inacabado y deficiente, desde que el país comenzó a incorporarse al orden económico de la globalización e intentó sustituir el autoritarismo político por un régimen algo más democrático.
Al efecto, se reemplazó el presidencialismo hegemónico por un sistema presidencial con multiplicidad de partidos, elecciones más transparentes, alternancia en el poder y separación menos ficticia de poderes. En lo económico, se transitó del proteccionismo al cosmopolitismo y se robusteció enormemente el mercado frente al Estado, mediante procesos de desregulación, privatización y extranjerización. Así se formaron nuevos linderos, lo mismo entre lo privado y lo público, lo económico y lo social, que entre la soberanía nacional y las reglas de los poderes externos. Por último, se buscó alejar a las organizaciones e incluso a los ciudadanos de la participación política directa en parte debido a su posible oposición al librecambismo. Se usaron y usan más y más medios masivos de comunicación, en vez de la movilización ciudadana en los procesos electorales, con clara exclusión y hasta manipulación de las cuestiones más álgidas entre las demandas populares. Los movimientos campesinos y obreros fueron deliberadamente desprestigiados, combatidos, muchos más allá de sus equívocos y errores, hasta suprimir voces molestas en el mundo conservador de la política y de la economía. Y algo parecido se logra entre los productores al abrirse las fronteras, negarse la instrumentación de programas de reconversión productiva y suprimirse otros mecanismos necesarios de protección o apoyo.
El intenso reformismo emprendido desde los años 80 —con enmiendas al 50% del articulado de la Constitución— se manejó casi siempre autoritariamente. Se le condujo como si la política, la economía y la sociedad formasen compartimentos estancos, sin mayor relación entre sí. Cuando más, se atribuyó a la política política y a la política social la tarea no de resolver, sino de atemperar los efectos de las desigualdades y tropiezos atribuibles a las estrategias económicas.
Con esa reforma del Estado, la composición de los grupos sociales ganadores y perdedores se alteró sustancialmente, así como la integración de las élites nacionales y la distribución del poder político o económico. A la par, tuvo lugar un intenso proceso de destrucción y reconstrucción de instituciones que afectó y puso en jaque a toda la sociedad. Los organismos, las normas y las costumbres de antes dejaron de funcionar o no funcionan apropiadamente, mientras las instituciones de reemplazo sólo cubren algunos ámbitos de la vida social. Como consecuencia de lo anterior, se da una intensa proliferación de intereses contrapuestos que no se compadece de la capacidad empobrecida de conciliación de las políticas públicas.
Los trastornos inherentes a la destrucción y edificación incompleta de nuevas instituciones, condujo a la cesación parcial del crecimiento. El ritmo de desarrollo entre 1950 y 1982 (más del 6% anual) excede con mucho al alcanzado en el periodo reformista de 1982 a 2008 (menos del 3%). A su vez, la democratización del sistema político ha resultado notoriamente insuficiente en tanto niega voz y poder a los grupos sociales mayoritarios. La irrelevancia política de esos grupos se evidencia al observar que la distribución del ingreso se concentra, los salarios reales se abaten, las familias de trabajadores informales ya suman alrededor de 50% de la fuerza de trabajo, mientras la pobreza aqueja a otro 50% de la población.
Como consecuencia, desde 1997, el multipartidismo emergente no ha permitido formar mayorías legislativas que primero acierten y, luego, sostengan puntos de vista afines a las del Poder Ejecutivo, sobre todo cuando el impulso político central de éste, sigue obsesivamente adherido a los propósitos del librecambismo. Muchos proyectos no prosperan, surgen iniciativas contrapuestas, imposibles de jerarquizar con mediano rigor. Por supuesto, las dificultades parten de la ineptitud de las estrategias gubernamentales, de deficiencias institucionales, de disonancias ideológicas de los partidos políticos y sobre todo de incongruencias entre éstos y las demandas ciudadanas.
Tomado en conjunto el incesante reformismo de Estado ha quebrantado el pacto social, creado semiparálisis económica y semiparálisis política, entreverados con la crisis financiera global para no mencionar a la inseguridad del narcotráfico y del crimen organizado. Así las cosas, desde la presidencia de la República, se lanza una iniciativa de reforma política, una especie de respuesta exculpadora del fracaso que quizás pretende reanudar el cambio por los mismos cauces fallidos, incluso recuperando ingredientes del viejo autoritarismo presidencial.

¿PODREMOS IMPULSAR EL EMPLEO FORMAL SOBRE EL INFORMAL?

Jorge A. Chávez Presa / El Universal
La economía mexicana requiere adecuar y reorganizar su mercado laboral. Así lo muestran los datos sobre la población económicamente activa (PEA); empleo; creación y cierre de empresas; seguridad social y crecimiento económico. Más aún, posiblemente uno de los datos más preocupantes es el del incremento brutal del empleo informal.
Esto obliga a romper un círculo vicioso que se ha alojado en la economía mexicana: es el de bajo crecimiento económico, baja inversión y poco empleo. Es un círculo que no se ha podido romper desde hace casi ya 30 años. La tasa de crecimiento económico de 1982 a 2009 es tan baja (0.4% anual por habitante), que de seguir así requeriríamos 174 años para duplicar el producto interno bruto por habitante. Esto es inaceptable por insostenible.
En ese periodo se han reordenado las finanzas públicas, aunque sin lograr fortalecer la hacienda pública; se ha abierto la economía con tratados comerciales, promoviendo el desarrollo de un sector manufacturero exportador muy dinámico; ha pasado a la historia el Estado propietario con un proceso muy intenso de venta de empresas que van desde la telefonía, aviación, siderúrgica, bancos a hoteles y centros de entretenimiento, aunque con un sector energético abierto ligeramente, sigue siendo propio de una economía de planificación centralizada.
No obstante estos cambios que llegaron a su clímax hasta 1995 con la reforma a la ley del IMSS, el país sigue sin retomar una senda de crecimiento económico sostenido que cree empleo. ¿Dónde están los problemas? Cada una de las reformas que se les ha catalogado como estructural (la de la hacienda pública, la de la seguridad social, la laboral, la de salud, la energética, la de seguridad) es necesaria, pero son insuficientes en lo individual. Sin embargo, transformaciones relevantes y coordinadas en todos estos campos sí pueden llegar a ser suficientes en su conjunto para un mayor crecimiento de las actividades productivas. Los frenos y lastres están en muchos ámbitos, sectores y regiones, pero uno en el que no puede seguir posponiéndose es el laboral.
Mientras que la PEA —aquella mayor de 14 años que forma parte del mercado laboral con un empleo o que está en busca de uno—, ha aumentado en más de 10 millones de personas de 2000 a 2009, el número de trabajadores asegurados al IMSS para ese mismo periodo ha aumentado en tan sólo 1.6 millones de trabajadores. De esta cantidad 1.2 millones han sido asegurados permanentes y el resto han sido eventuales.
Desde que empezó a registrarse esta estadística a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo en el segundo trimestre de 2000, al cuarto trimestre de 2009, el aumento ha sido de 2.3 millones, con lo que el monto absoluto llega a 12.6 millones de personas ocupadas en la informalidad. Sin embargo, hay un salto impresionante en la ocupación informal a partir del cuarto trimestre de 2008 que llega a un millón al último de 2009. Por primera vez en la historia el número de asegurados permanentes del IMSS que en febrero pasado registró 12.4 millones de trabajadores fue inferior al de la informalidad.
La informalidad tiene todas las desventajas posibles. Por su situación jurídica difícilmente atrae inversiones importantes; ergo es de baja productividad laboral. No fomenta el avance y desarrollo tecnológico, por lo tanto perpetúa el rezago frente a economías formales que sí lo pueden hacer. Impide la creación de sistemas para el retiro, por lo tanto no tiene cabida para extender la seguridad social. Su estatus informal lo aleja del sistema financiero, y en consecuencia también lo inhibe a contribuir para la hacienda pública, lo que es a fin de cuentas restringir la oferta y calidad de los bienes y servicios públicos en detrimento de la formación de capital humano y de la infraestructura indispensable para crecer.
Tenemos que repensar la economía mexicana y tener un modelo orientado al crecimiento económico y el empleo dentro de la formalidad. Esta es la gran oportunidad que tenemos para fortalecer el estado de derecho y para vivir dentro de un Estado auténticamente democrático.
Parte de la respuesta a favor del crecimiento económico estará en la manera en que concretemos una amplia y profunda reforma a la Ley Federal del Trabajo, a la seguridad social, a los sistemas de saludo, y desde luego a la de la hacienda pública, que responda al modelo de Estado que buscamos para proteger y promover el interés público a favor de generalizar mejores niveles de vida de la población mexicana.




Economista

GASTA PEMEX 53% DE SUS INGRESOS PARA COMPRAR GASOLINA

Nuestro país debe importar gasolina a fin de satisfacer la demanda interna.
Jorge Olmedo / El Sol de México
México destinó más del 53 por ciento de los ingresos petroleros de exportación, que en el mes de febrero ascendieron a 2 mil 720 millones de dólares, a la adquisición de gasolina, gas natural y otros productos petrolíferos para atender la demanda interna, que por primera vez supera más del 50 por ciento de la factura petrolera.
De acuerdo con cifras de la paraestatal, Petróleos Mexicanos destinó durante el segundo mes del año en curso un total de mil 463 millones de dólares, que representan el 53.7 por ciento del total de los ingresos captados por nuestro país por la venta de petróleo crudo, petroquímicos, gas natural y otros derivados del petróleo al exterior.
Es importante destacar que este año la participación de la industria petrolera en la balanza comercial del país muestra una tendencia al alza, al ubicarse cerca del 17 por ciento del total nacional, promedio que no se alcanzaba desde agosto del 2008.
En su reporte mensual conocido como "Indicadores Petroleros", correspondiente al mes de febrero, Petróleos Mexicanos precisa que entre la producción interna y las exportaciones se vendió en el mercado nacional un volumen diario de un millón 784 mil 400 barriles de productos petrolíferos, cifra ligeramente superior a la reportada en el mes de enero, pero notablemente inferior a la de meses anteriores.
De acuerdo con cifras de la paraestatal, en febrero se vendió en el mercado nacional un volumen de gasolinas de 794 mil 700 barriles diarios, 40 mil 100 barriles más que en enero y 74 mil 300 menos que lo colocado en diciembre pasado.

viernes, 26 de marzo de 2010

27% DE EMPRESAS DE EU DUDAN EN MANTENER INVERSIONES AQUÍ

El 37% de las compañías han sufrido robos una o varias veces; en 2009 el delito creció en 40%.
Alejandro Durán / El Sol de México
Al menos 27 por ciento de las empresas estadunidenses asentadas en México "reconsideran" mantener sus inversiones o planes de expansión en el país por el alto clima de inseguridad, reveló la Cámara Americana de Comercio en México (AmCham).
Al dar a conocer los resultados del estudio "El Impacto en la seguridad empresarial" que levantó el organismo, Thomas Gillen, presidente del Comité de Seguridad de la AmCham, precisó que los estados de la República de mayor preocupación para los inversionistas son Baja California Norte, Chihuahua, Durango, Sinaloa y Sonora.
En cuanto al Distrito Federal, indicó que dicha entidad ha elevado su grado de riesgo, aunque todavía no alcanza los niveles de aquellos estados.
El directivo informó que las empresas estadunidenses asentadas en México destinan en promedio 2 por ciento de sus recursos en materia de seguridad, monto que resulta bajo, agregó, si se compara con el 7 por ciento que canalizan los empresarios establecidos en la Unión Americana.
"Hay que reconocer que en el estudio los encuestados dijeron que estaban reconsiderando la inversión o el grado de inversión aquí en México por la cuestión de inseguridad; no quiere decir que han tomando la decisión irrevocable de no hacerlo, y yo veo eso como nuestra tarea en American Chamber, difundir el mensaje de que México es un país de grandes oportunidades, sí se pueden llevar a cabo los negocios aquí de manera altamente rentable", expuso el directivo.
El representante de la AmCham agregó que según la encuesta que levantó dicho organismo, el 38 por ciento de las compañías consultadas en 2009 se sienten menos seguras que en 2008, sin embargo, el 32 por ciento aseguró estar más protegida en 2009 respecto a 2008, en tanto que el 34 por ciento comentó que la seguridad se mantuvo sin cambio alguno.
De igual manera, detalló que 37 por ciento de los empresarios ha sufrido ataques a sus cadenas de suministro, al menos una o varias veces, y se tienen datos, dijo, de que en 2009 se incrementó 40 por ciento el robo en carreteras.
La AmCham, organismo fundado en 1917, es la cámara de comercio estadunidense más grande y antigua fuera de Estados Unidos, al aglutinar a dos mil empresas mexicanas cuyas inversiones directas en México superan los 100 mil millones de dólares (el 90 por ciento del total de la inversión privada estadunidense en el país) y aportan más del 40 por ciento de los empleos directos e indirectos.
Sin embargo, Thomas Gillen aseguró que los afiliados a la AmCham continúan apreciando a México como socio estratégico para Estados Unidos, ante lo cual refrendan el compromiso de invertir 2 mil 500 millones de dólares este año.
La encuesta sobre inseguridad se realizó entre directores generales, de finanzas y de seguridad entre el 15 de noviembre de 2009 y el 15 de enero de 2010, para explorar, entre otros temas, cuáles son las mayores preocupaciones de las compañías en términos de seguridad.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía (SE), durante el año pasado Estados Unidos se mantuvo como la principal fuente de Inversión Extranjera Directa para México, al generar el 50.9 por ciento de los 11 mil 400 millones de dólares que ingresaron al país por dicho concepto. Le siguió Holanda, con el 12.8 por ciento, Puerto Rico con el 10.2 por ciento, Canadá con el 9.1, España con el 5.5, Reino Unido con el 3.7 por ciento, Japón con el 1.6 por ciento, Singapur generó el 1.4 y el restante 4.5 por ciento otros países.
La AmCham prevé que el crecimiento económico de México durante este año alcanzará el 3.6 por ciento, impulsado principalmente por la recuperación de las exportaciones manufactureras. Asimismo, pronostica que en este 2010 el país captará por concepto de IED hasta 22 mil millones de dólares.

CAUTELA DE CEPAL ANTE MEJORÍA DE MÉXICO

El mercado interno debe ser motor de desarrollo: Alicia Bárcena
El PIB podría alcanzar tasas de crecimiento de 4%
Necesarios, convergencia productiva y cerrar brecha entre sectores
Por Zenyazen Flores / El Financiero
La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, aseguró que México podría alcanzar niveles de crecimiento de 4 por ciento, pues hay signos de reactivación de la economía y un aumento en la actividad productiva en las industrias manufactureras.
Reconoció, no obstante, que existe cautela sobre esta mejoría, ya que dependerá en gran medida de que se recupere la economía de Estados Unidos, que enfrenta un elevado déficit fiscal.
En entrevista advirtió que ello también tendrá mucho que ver "con que tanto la inversión y el consumo públicos se vean reemplazados por el consumo privado, y hasta qué punto los agentes económicos empiezan a retomar sus actividades productivas".
Entre los factores de riesgo dentro del proceso de recuperación mundial está el de la zona euro en cuanto a su estabilidad financiera, pues podría causar una mayor escasez del financiamiento, aunque la recapitalización del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) constituye una buena noticia para América Latina.
Insistió en que la Cepal es cautelosa en la mejoría de nuestro país, "porque esta crisis fue externa y la recuperación para México es más externa que interna.
"Es importante tener una política activa de recuperación interna, de manera que el sector productivo pueda recobrar su capacidad industrial."
Ante ello llamó a participar en una convergencia productiva para reducir la brecha que existe entre los sectores productivos y rearticular al Estado como factor fundamental en la injerencia del desarrollo del país.
"No podemos continuar con la ecuación que tenemos desde hace más de tres décadas, la cual se mostró incapaz de atender los desafíos de ayer e incluso los futuros. El reto es colocar al Estado."
Consideró que el mercado interno debe ser el motor de crecimiento en México, y un elemento clave es la confianza del consumidor.
En ese sentido advirtió que el aumento de la inflación representa una preocupación porque afecta a los hogares más pobres.
Reforma fiscal
Minutos antes, en el contexto de la firma del convenio entre la Cepal y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para otorgar el Premio Internacional de Investigación en Desarrollo Económico Juan F. Noyola, dijo que es urgente reformar el sistema tributario para generar mayor capacidad fiscal y consolidar la política social, así como desarrollar un marco macroeconómico para dar dinámica de crecimiento a largo plazo.
Además, en la región se debe desarrollar una política monetaria y cambiaria que procure macroprecios e incentivos de inversión, y fortalecer a la banca de desarrollo como instrumento para potenciar y democratizar el acceso al poder y al financiamiento.
Para alcanzar una política industrial se debe dar preferencia al empleo, ya que esa variable se vincula con la inclusión social y es el eslabón que une la productividad con la igualdad.
"Si no hay productividad no hay empleo decente ni igualdad. Por eso debe haber políticas de salario mínimo."
En su intervención, el rector de la UNAM, José Narro, señaló que el mercado interno ha sido abandonado en el ámbito de la economía mexicana.
También criticó que se continúe con "el modelito" que no le ha funcionado a México para superar las distintas crisis financieras.
Sobre la iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo del gobierno calderonista, avaló la necesidad de cambios para buscar el bienestar de los trabajadores, pero planteó que "las posibles modificaciones deben ser para mejorar y pensando en que la mayoría de las personas en el país no están en las mejores condiciones (laborales)".

CRECE EL GASTO EN PRESTACIONES PARA LOS BURÓCRATAS

Dan premios por puntualidad y subsidios por “costo de vida cara
Por Marcela Ojeda Castilla /El Financiero
Mientras el gobierno anunció que en los próximos tres años ahorrará 40 mil cien millones de pesos con el Programa Nacional de Reducción del Gasto Público, el monto destinado sólo a prestaciones de la burocracia en el cuarto trimestre de cada uno de los tres años previos triplicó esa cifra.
Datos de las propias dependencias de la Administración Pública Federal (APF) dados a conocer por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) señalan que en el periodo de octubre a diciembre de 2007, 2008 y 2009, el gasto para diversas prestaciones de los burócratas fue de 135 mil 461.5 millones de pesos.
La información también refleja que lejos de ir disminuyendo, el gasto por ese concepto fue en aumento, de 39 mil 504.7 millones de pesos en el cuarto trimestre de 2007 a 43 mil 771.4 millones en igual lapso de 2008 y a 52 mil 185.3 millones en el de 2009, en plena crisis económica mundial.
Los casos que más destacan son los de las secretarías de Educación Pública (SEP) y de Comunicaciones y Transportes (SCT).
En el periodo señalado de 2007, la SEP destinó a prestaciones seis mil 660.2 millones; en 2008, redujo ligeramente el monto a cinco mil 985.2 millones, pero en 2009 lo subió hasta nueve mil 632.6 millones.
En 2007, la SCT gastó por ese concepto 916.5 millones; en 2008, canalizó mil 711, y en 2009, dos mil 98 millones de pesos.
Muy originales
Sin considerar el concepto de "otras prestaciones", entre las más "originales" dentro de las diversas dependencias de la APF están las siguientes:
Subsidio por costo de vida cara, ayuda para libros, estímulos por puntualidad, nota buena, día del trabajador, empleado del mes, días festivos, estímulo por desempeño, estímulos por productividad, ayuda económica por titulación, reconocimiento a la labor destacada en enseñanza, impresión de tesis y compensación por actuación y productividad.
En el concepto de premio o estímulo por antigüedad, en el cuarto trimestre de 2007 el gobierno erogó 796 millones; en igual lapso de 2008, mil 237.4 millones, y en 2009, mil 225.5 millones de pesos.
Con ello, en los nueve meses distribuidos en la última parte de cada uno de esos años destinó poco más de tres mil 259 millones de pesos para premiar la antigüedad de los burócratas.



OTROS MUNDOS SON POSIBLES / II

Economía Moral
Claroscuros del pensamiento de Yunus, creador del Banco Grameen
Julio Boltvinik / La Jornada
Entre las percepciones agudas de Yunus, fundador y director del Banco Grameen de Bangladesh (véase entrega del 12/03/10), están las referidas a los consultores y su contraste con la gente que Yunus contrata en el Grameen:
“Todos sabemos hasta qué punto los países del tercer mundo han llegado a depender de donantes. Pero muy pocas veces se comprende hasta qué punto la burocracia donante ha llegado a ser dependiente de los consultores... Siempre me ha resultado muy complicado contratar gente con ‘experiencia’ para trabajar en Grameen. Cuesta mucho ‘desprogramarlos’. Preferimos gente sin experiencia. El supuesto tras el recurrir a consultores es que el país receptor necesita ser guiado paso a paso durante la identificación, preparación e implementación de un proyecto. Los donantes y los consultores propenden a asumir una actitud arrogante...y producen un efecto paralizante en el pensamiento y las iniciativas de los países receptores” (pp. 32-33).1
Yunus es un enemigo de la intervención estatal, faceta de su pensamiento que empieza a asomar cuando dice: “En un mundo que proclama la superioridad de la economía de mercado y de la libre empresa, el dinero internacional de ayuda sirve para expandir el gasto público y suele actuar contra los intereses de una economía de mercado” (p.36). Por otra parte, sostiene que toda ayuda internacional para el desarrollo debería tener como objetivo eliminar directamente la pobreza y que la noción misma de desarrollo debería referirse a “un cambio concreto en la situación económica de la mitad más pobre de la población”, que “se mida el desarrollo económico según el ingreso real por habitante de la mitad más pobre de la población”. (p.37). Su visión es que otorgar crédito a los pobres es buen negocio:
“En el Grameen nunca dejamos de afirmar que los pobres son solventes; que es posible hacerles préstamos según una óptica comercial y generar beneficios, que los bancos pueden y deben estar al servicio de los desheredados de la tierra; y que dejando de lado toda forma de altruismo, pueden perfectamente hacerlo por interés”. (pp. 41-42).
En el centro de su concepción de la vía para la superación de la pobreza está la autoasistencia y su oposición a toda forma de caridad individual, social e internacional. Se pregunta si uno debe dar dinero a los mendigos en la calle y contesta:
“Dar dinero dispensa, a fin de cuentas, de afrontar el verdadero problema. Al entregar una suma ridícula uno cree haber hecho algo y se siente bien. Pero se ha dejado intacto el problema. Dar limosnas no es ninguna solución; extenderle un billete es invitarlo a largarse para que nos deje tranquilos. Desde el punto de vista del beneficiario, la caridad puede tener efectos desastrosos. En muchos casos, desmotiva al mendigo, que ya no tiene la voluntad ni las ganas de salir adelante. En todos los casos, la mendicidad priva al hombre de su dignidad, incita a la pasividad. Este ejemplo a nivel individual ilustra perfectamente lo que ocurre a nivel mundial con la ayuda internacional. La dependencia de la ayuda crea un entorno favorable para los gobiernos que se han especializado en negociar cada vez mayores ayudas.
Yunus lleva estas ideas, fundadas en la ética del trabajo y que muchos en la izquierda comparten, a extremos que lo hacen rebasar a los neoliberales por la derecha. Por ejemplo, sostiene que las verdaderas soluciones para la atención a la salud y la educación son vía el mercado: “que cada uno tenga ingresos que le permitan acceder a cuidados médicos. La ‘gratuidad’ de las prestaciones sólo es una añagaza que nos aparta de los verdaderos problemas. Sin embargo, mientras los pobres no dispongan de medios suficientes, parece lógico que la educación y la salud estén asegurados mediante una cotización social” (pp.282-283). Pero no sólo cree que el mercado lo puede resolver todo, sino que ha llevado al Grameen por esa vía, creando un seguro de salud en el cual el afiliado paga 3 dólares por familia al año, menos de 3 centavos por consulta y “precios reducidos” en medicinas y estudios de laboratorio (es claro que no hay hospitales, ni cirugías, ni tratamientos costosos como quimioterapias). Dice Yunus que en los primeros tres años de operación recuperó 60 por ciento de los gastos erogados, pero que espera recuperar hasta 90 por ciento en los próximos años, y añade: “Si podemos organizar este sistema como una mutual nacional (o internacional), podremos constituir una empresa poderosa, competitiva y viable, por completo al servicio de la población” (282-284).
¿Es el Grameen una empresa capitalista o una cooperativa? Yunus señala que los “banqueros comerciales, responsables sólo frente a sus accionistas, deben maximizar sus beneficios” y que en el Grameen
“también somos responsables frente a nuestros accionistas. Pero, con la excepción de 8 por ciento de nuestras acciones, que posee el gobierno (en febrero de 2010 ya era de 5 por ciento), nuestros accionistas son nuestros clientes. En este sentido nos parecemos más a una banque mutuelle de Francia o a una sociedad de crédito e inversión inmobiliaria del Reino Unido. Un banco comercial mide su éxito según sus beneficios y dividendos. Nosotros también nos preocupamos de garantizar un buen rendimiento a nuestros clientes-accionistas, pero se trata la mayoría de las veces de servicios materiales, en particular de vivienda y de mejoría de nivel de vida. Además podemos beneficiarlos con reducciones de nuestras tasas de interés” (p.142). (Véase la página del Grameen: www.grameen-info.org).
En otro capítulo, Yunus muestra el carácter ambiguo del Grameen, que en parte es una sociedad anónima pero también en parte es una empresa del Estado, en el cual dice que, en 1997, había logrado que el consejo de administración nombrara al director general de la empresa (Yunus) pero no al presidente del consejo, puesto que seguía en manos del gobierno. No he podido verificar si esto ha cambiado. Del consejo de administración, formado por 13 miembros, nueve son representantes de los clientes, es decir son mujeres analfabetas, que para viajar y asistir a las reuniones del consejo deben romper la regla del Purdah (reclusión forzosa en su domicilio de todas las mujeres adultas, de prevalencia universal en Bangladesh). Hasta donde parece, el sistema de gobierno del Grameen es totalmente vertical y autoritario: Yunus decide todo. Es éste el rasgo que lo aleja de ser una cooperativa. Las auténticas cooperativas (no las falsas, como fue Excélsior durante mucho tiempo) están gobernadas democráticamente por sus propios trabajadores, que son sus propietarios. No es el caso de Grameen, porque no está gobernado democráticamente por sus trabajadores, que no son sus propietarios. Es una figura sui generis que podría asemejarse a una caja mutualista, pero que está presidido por su fundador, cuyos propósitos son, al parecer, auténticamente diferentes que la acumulación de riqueza. Yunus es una especie de filántropo liberal. El Banco Grameen obtiene importantes ganancias anuales, pero no parece ser éste el rasgo dominante del mismo. En la gráfica se aprecian dos cosas: la obtención casi continua (aunque con fuertes fluctuaciones) de ganancias y la solidez de su situación financiera, porque en casi todos los años sus préstamos están casi cubiertos por sus depósitos.
1 Todas las citas del pensamiento de Yunus están tomadas de su libro: Hacia un mundo sin pobreza, Editorial Andrés Bello, Barcelona, 1998.

EN FEBRERO, LA TASA DE DESEMPLEO MÁS ALTA DESDE 2000: INEGI

Afectó a 5.43% de la PEA, reporta Inegi; 90.1% de desempleados tienen antecedente laboral
La desocupación en febrero de 2010 fue la más alta en 10 años
Con el mayor nivel de instrucción, 70.2 por ciento de las personas que buscan empleo
Juan Antonio Zúñiga /Periódico La Jornada
La desocupación afectó en febrero a 5.43 por ciento de la población económicamente activa en todo el país, la tasa de desempleo más elevada en un segundo mes de año desde que comenzó esta serie estadística en 2000, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El organismo puntualizó que 70.2 por ciento de las personas que buscan infructuosamente empleo tienen los mayores niveles de instrucción, en tanto 29.8 por ciento de los desocupados no completaron sus estudios de secundaria. Indicó también que 90.1 por ciento de la población desempleada cuenta con antecedentes laborales, lo cual implica que tenía ocupación antes de quedar en cesantía, mientras 9.9 por ciento carece de experiencia.
La tasa de desocupación del segundo mes de 2010 fue mayor a la de 5.30 por ciento observada en febrero de 2009, cuando la economía mexicana iniciaba la fase más aguda de la mayor recesión en más de 75 años. Pero el crecimiento del desempleo en México ha mantenido una tendencia creciente desde el comienzo de este siglo, aunque se ha acentuado desde 2007.
Según los indicadores del Inegi, en febrero de 2007 al empezar del sexenio en curso, la desocupación nacional afectaba a 4.02 por ciento de la población económicamente activa en ese momento, constituida por los habitantes de 14 años o más que tienen algún trabajo o buscan una ocupación. En el segundo mes de 2008 la tasa de desempleo descendió a 3.91, pero repuntó a 5.30 por ciento en febrero de 2009 y ahora se ubica en 5.43 por ciento a nivel nacional.
En términos “desestacionalizados”, esto es, una vez eliminados los factores imprevistos que pudieran distorsionar la comparabilidad estadística, la tasa de desocupación de febrero de 2010 fue de 5.21 por ciento de la población económicamente activa, nivel menor al de 5.52 por ciento registrado en enero de este año.
En las 32 principales ciudades del país, indicó el organismo, la tasa de desocupación ascendió a 6.45 por ciento, mayor a la de 6.40 por ciento registrada en febrero del año pasado y 31 por ciento superior a la observada en febrero de 2007, al comienzo de esta administración.
Las personas que con un trabajo manifestaron tener necesidad y disponibilidad para laborar más horas, a las que el organismo identifica como subempleadas, registraron un crecimiento anual de 20 por ciento, toda vez que en febrero de este año 9.6 por ciento de la población ocupada se encontraba en esta condición, mientras en el mismo mes de 2009 esa proporción era de 8 por ciento, según la información preliminar captada a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Según esto, en febrero pasado 58 por ciento de la población de 14 años y más es económicamente activa (PEA) porque desempeña alguna ocupación relacionada con la producción de bienes y servicios, o busca estarlo. La población ocupada en el sector formal e informal de la economía representó 94.57 por ciento de la PEA, y de ese total 67 por ciento se desempeña como trabajadores subordinados y remunerados, 4.5 por ciento son patrones o empleadores, 22.6 por ciento laboran de manera independiente sin contratar empleados, y 5.9 por ciento operan en negocios o parcelas familiares.

LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DEL MINIFUNDIO

Heladio Ramírez López / El Universal
El estancamiento del sector rural ha acentuado la pobreza, la desigualdad y la deficiente calidad de vida de 30 millones de mexicanos que conforman el universo de la economía campesina.
En ese territorio, que representa 26% de los empleos formales del país, existen 5.5 millones de unidades de producción, de las cuales 72.6% tienen menos de cinco hectáreas. Ahí se encuentra el más desafiante problema estructural del campo mexicano.
Esto es así porque el minifundio, sin asistencia técnica, sin infraestructura productiva —fundamentalmente de riego—, sin tecnología, con elevadísimos costos de producción, con pequeños productores que no son sujetos de crédito —en las condiciones de atraso en que se encuentra y con un exceso de esfuerzo humano para lograr cosechar algo— difícilmente puede generar una retribución mínima para que la familia campesina satisfaga sus más elementales necesidades.
En el campo, dos de cada tres personas son pobres y, ante la baja o nula inversión que solamente permite producir para el autoconsumo y perpetuar las condiciones de miseria, los campesinos tienen necesidad de recurrir al duro trabajo del jornalerismo trashumante para sobrevivir.
Ante el desafío de encontrar respuestas y alternativas viables al desarrollo de ese minifundio y destruir el círculo vicioso de sus bajos ingresos, presenté en el Senado de la República la iniciativa que crea la Ley para la Organización y el Desarrollo de la Economía Campesina.
En ella propongo hacer un replanteamiento para el desarrollo de las tierras del minifundio temporalero y para los 70 millones de hectáreas de uso común de ejidos y comunidades; elevar la estrategia para su desarrollo a política de Estado y dotarlo de un nuevo marco institucional capaz de planificar y estimular la organización de los pequeños productores.
La iniciativa busca impulsar la reconversión productiva y darle viabilidad económica al minifundio a partir de la compactación de parcelas con una visión de empresa social. Consideramos que si bien la agricultura es parte esencial de la economía rural, las actividades productivas del campo son mucho más que esta sola actividad primaria e incluyen la ganadería, la silvicultura, el comercio, la minería, el turismo, los servicios, las artesanías, las pequeñas y medianas industrias; el trabajo asalariado en diferentes modalidades y ramas económicas.
La tesis que sostengo es que el desarrollo de las regiones pobres no puede darse sin trabajar mano a mano con los pueblos. No puede haber desarrollo en pueblos desmovilizados, desorganizados, sometidos al paternalismo gubernamental. Tampoco habrá desarrollo sin capacitación y sin la alianza de los productores con el Estado, comprometido socialmente.
Sustento esta propuesta en tres grandes ejes: a) la movilización del esfuerzo interno de los pueblos, indispensable para construir y administrar las obras productivas y sociales; b) el adecuado y oportuno apoyo institucional, sin el cual se dificulta tomar la senda del progreso por los campesinos y c) la concepción de un desarrollo rural que abarque y atienda el conjunto de problemas que afectan la parcela, la comunidad y la región.
Esta iniciativa propone las bases estructurales para construir un nuevo modelo de desarrollo en el universo de la economía campesina, a partir de la participación activa de los propios campesinos. Plantea una estrategia dinámica del desarrollo rural, que pone en el centro a la organización económica de la parcela familiar, de la comunidad y de las tierras de uso común donde se encuentra la mayor parte de los recursos naturales.
Sólo así se podrá dar respuesta a la realidad del minifundio; liberar su potencial productivo, generar trabajo e ingresos, y redistribuir la riqueza entre los campesinos con equidad y justicia.

HILLARY EN MÉXICO

José Fernández Santillán / El Universal
A la memoria de Jorge Antonio Mercado Alonsoy Javier Francisco Arredondo Verdugo
La visita a nuestro país de la plana mayor de la seguridad estadounidense, es decir, la secretaria de Estado, Hillary Clinton; la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano; el secretario de Defensa, Robert Gates; el director nacional de Inteligencia, Dennis Blair, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Michael Mullen, para reunirse con sus homólogos mexicanos podría interpretarse, a primera vista, como muestra del interés que tienen el pueblo y el gobierno de Estados Unidos en lo que sucede en México respecto de la lucha contra el narcotráfico.
Sin embargo, observando el asunto con mayor rigor, podemos decir que hay un marcado contraste entre la atención que puso la prensa mexicana en esta reunión, y el interés que despertó este evento en la Unión Americana. Aquí ocupó los principales titulares de muchos medios de comunicación; allá, en cambio, la opinión pública se concentró en la aprobación de la reforma legislativa en materia de salud pública en la que el presidente Barack Obama y los demócratas empeñaron todas sus energías para enfrentar la resistencia de los republicanos. Finalmente, después de más de un año de proselitismo, los progresistas estadounidenses salieron airosos de una batalla política que muchos juzgan como histórica.
Es verdad que la muerte de tres personas relacionadas con el consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, vino a echar por tierra la idea expresada hace cuatro meses por Mariko Silver, subsecretaria de Seguridad Interna, de que “la violencia en México era sólo entre criminales y que la mayor parte del país no experimentaba la violencia reflejada en los medios de comunicación”. Esta funcionaria también dijo que no hay constancia de que la violencia en México se desbordara hacia Estados Unidos y las comunidades fronterizas. Ya se vio que no es así. Acaso esta tragedia, a la que se suman muchas otras ocurridas en nuestro país por causa de la lucha entre cárteles de la droga y entre esas organizaciones criminales y las fuerzas del orden, puede hacer que los americanos volteen la mirada hacia acá.
Ellos deben comprender que enfrentan un serio problema de seguridad nacional en su frontera sur y que existe una contradicción entre los recursos y el cuidado que ponen en el problema del narcotráfico y la inseguridad en su borde meridional, y lo que destinan y los compromete en la guerra de Irak: los 310 millones de dólares que se quieren destinar para este año como ayuda adicional, dentro del plan Mérida, para México representan menos de la mitad de los 720 millones de dólares que gastan diariamente en la guerra de Irak, país que está a 18 mil kilómetros de nuestra frontera.
Por lo que ha trascendido de las pláticas sostenidas entre los funcionarios estadounidenses y los mexicanos en este encuentro de alto nivel, hemos podido saber que hay acuerdo en que la lucha contra el narcotráfico no puede apoyarse solamente en un pie, el militar. Tienen que venir en su auxilio otras instancias. Es, pues, momento de cambiar la estrategia de combate.
La pregunta fundamental consiste en saber por qué el gobierno mexicano se empecinó en sostenerse, durante tanto tiempo, tan sólo en un pie. A la hora que nuestros gobernantes se rindan ante la evidencia quizá puedan gestionar que también vengan a visitarnos altas autoridades de Estados Unidos de los ramos educativo, financiero, laboral y agrícola.