Samuel García - El Sol de México
El mayor desafío del Plan México ya no es diseñar una política industrial. Es demostrar que puede sobrevivir a la incertidumbre.
El informe que Claudia Sheinbaum encargó a la economista Mariana Mazzucato abrió un debate no esperado: si México tiene el Estado que requiere una política industrial moderna. Un amplio reporte publicado el domingo en Arena Pública documentó esa discusión.
Pero el problema va más allá. El Plan México nació en un mundo que ya cambió y deberá ejecutarse con un Estado que avanza en una dirección distinta a la que su propio diseño exige: más concentración política y menos capacidades institucionales.
Cuando el Plan México fue presentado, el nearshoring parecía ofrecer una oportunidad histórica para atraer inversiones, desarrollar proveedores nacionales y aumentar el contenido mexicano de las exportaciones. Hoy ese escenario cambió.
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