Carlos Elizondo - El Siglo de Torreón
El Plan México tenía un objetivo central: aumentar la inversión como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Esto, de acuerdo con el gobierno, detonaría un mayor crecimiento económico.
La inversión va en sentido contrario a lo deseado, por más que hubo un repunte en mayo. La pública ha subido un poco más, aunque de niveles muy bajos.
Sheinbaum se reúne con inversionistas y promueve proyectos en México, pero no ha sido suficiente. Las razones son varias; apunto algunas.
Primero, las reformas constitucionales. El desmantelamiento del Poder Judicial coincide con la caída de la inversión. Litigar contra el gobierno se ha vuelto muy difícil. Con las reformas más recientes, el gobierno envió una señal clara a los inversionistas: el mecanismo central de autocontrol de una democracia -si se gobierna mal, se pierde el poder- ha sido puesto en duda. La posible anulación de una elección por motivos tan vagos como la injerencia extranjera podría utilizarse para revertir cualquier triunfo de la oposición.
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