- La clase política no debe tratar de engañar a las y los mexicanos. Hay que recordar algo fundamental: regular no significa censurar. Significa establecer reglas claras, proteger derechos, generar confianza y garantizar que el desarrollo tecnológico permanezca al servicio de las personas y no al revés
El martes pasado, la presidenta de la República volvió a colocar sobre la mesa un tema que seguirá marcando la agenda pública en México: la regulación de las redes sociales y de la inteligencia artificial. El argumento es proteger a niñas, niños y adolescentes frente a contenidos nocivos, adicciones digitales, manipulación y nuevas formas de violencia.
La causa es válida, legítima y necesaria.
Sin embargo esa protección nunca debe convertirse en el pretexto para imponer controles que limiten la libertad de expresión, generen opacidad o faciliten mecanismos de censura. El verdadero desafío consiste en encontrar un equilibrio: proteger a la infancia sin restringir los derechos de periodistas, medios de comunicación y ciudadanía.
Basta revisar cualquier plataforma digital para entender que existe un problema que atender. Todos los días circulan imágenes de menores víctimas de violencia, transmisiones de hechos delictivos, contenidos falsos generados mediante inteligencia artificial, campañas de desinformación, discursos de odio y materiales que vulneran la dignidad de las personas. La velocidad con la que se difunden estos contenidos supera, muchas veces, la capacidad de reacción de las autoridades y de las propias plataformas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario