Ricardo Ravelo - Sonora Presente
Después de años de lucha, de intensas batallas por lograr la transparencia y limpieza en las elecciones, el Instituto Nacional Electoral (INE) surgió como un órgano del Estado mexicano para organizar elecciones donde no apareciera el fantasma del fraude electoral, como ocurrió a lo largo de varias décadas cuando el organizador de las elecciones era el propio gobierno.
El INE se construyó como un organismo, un árbitro, neutral que por algunos años mantuvo una sana distancia del poder político. Aunque era parte de la demagogia, se decía que se había alcanzado, por fin, la democracia, algo falso, pues la democracia no ha existido nunca en ningún lugar del mundo ni en ninguna época de su historia.
Tras los escándalos derivados de presuntos actos de corrupción que ocasionaron la caída de la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, hoy se impone la necesidad de derrumbar lo que queda del Instituto Nacional Electoral y dar paso a la construcción de otra institución con transparencia y con consejeros honestos.
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