Carlos Loret de Moloa - Vanguardia
asó de ser el gran proyecto a futuro del movimiento de su padre a una figura que ya no se puede defender
Imaginé que se iba a repetir la historia. Cuando el martes por la mañana vi el video de Andy López Beltrán diciendo que no pasó lo que todos vimos que pasó, imaginé que sucedería lo mismo que hace tres meses, cuando anunció que Estados Unidos le había quitado la visa: la presidenta vociferando en la mañanera que era un asunto político, acusando injerencia extranjera y exigiendo pruebas; los gobernadores de Morena publicando un desplegado con todas sus firmas so pretexto de defender la soberanía nacional; el morenismo en el Congreso con abrumadoras muestras de solidaridad; los propagandistas del régimen desatados en la defensa del junior.
Hace tres meses, cuando le quitaron la visa, vimos a todo Morena unido en la defensa de Andy. Esta semana, que salió a decir que no conoce a Amílcar Olán, que no tiene lujos y que no es huachicolero, no tuvo esas muestras de apoyo masivas: no hubo defensa de la presidenta en la mañanera avalando sus dichos, no hubo carta de los gobernadores replicando la defensa de que todas las acusaciones en su contra son mentiras, hubo silencio en el Congreso y los propagandistas se limitaron a informar del video sin sumarse editorialmente a sus desvaríos.

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