- Un agujero de solvencia y créditos irregulares a empresas vinculadas destaparon la fragilidad del banco
- La crisis bancaria salpica al presidente Peña, exinversor del grupo, que ahora enfrenta un juicio político
- La entidad gestionaba en fondos públicos y el pago de pensiones a jubilados
Alejandro Dabdoub - elEconomista.es
"No podemos mostrar el saldo". Durante días, millones de paraguayos se han encontrado con este mensaje al intentar consultar sus cuentas en Ueno Bank. La entidad, que llegó a tener 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes, quedó paralizada este martes cuando el Banco Central del Paraguay (BCP) ordenó iniciar su procedimiento de resolución. Lo que había sido presentado como el gran salto tecnológico de la banca paraguaya terminó convertido en una crisis financiera y política que alcanzó al propio presidente del país.
En apenas cuatro años, Ueno pasó de ser una financiera de tamaño medio a convertirse en el banco con más clientes de Paraguay. Su crecimiento estuvo ligado a una estrategia de bancarización digital, pero también a una red de relaciones empresariales y políticas que hoy está bajo investigación. La entidad formaba parte del Grupo Vázquez, controlado por Miguel Vázquez, y Santiago Peña (presidente del país desde 2023) había sido inversor en una de las sociedades del conglomerado. El Gobierno, además, depositó más de 800 millones de dólares en el banco, alrededor del 20% de los ahorros estatales, según un cálculo de Bloomberg.

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