- Aunque la pobreza se ha reducido y los ingresos laborales han crecido, la mitad de la población sigue sin ganar lo suficiente para superar el umbral de pobreza. Los bajos salarios y la exclusión de la seguridad social mantienen una paradoja: el trabajo, en lugar de garantizar una vida digna, también puede ser una fábrica de pobreza.
Varias generaciones se formaron con la idea de que, para dejar de ser pobres, hay que trabajar mucho. Es un buen consejo de abuelos y padres, pero lamentablemente para millones de familias no ha sido posible.
Y no es que hayan estado equivocados, lo que pasa es que en México existe una paradoja absurda en el sistema laboral: la pobreza se crea, en gran medida, desde el mundo del trabajo.
Entonces ¿qué pasa? Si el trabajo debe de ser la puerta de salida de la pobreza ¿por qué no siempre funciona para todos?
Resulta que millones de empleos carecen de ingreso suficiente para superar la línea de pobreza y, además, no tienen acceso al seguro social, con los servicios de salud y otras protecciones que, al no estar incluidas en sus “prestaciones” laborales, producen gastos y riesgo de empobrecimiento, por ejemplo, cuando la persona enferma y no puede trabajar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario