- La Secretaría de la Defensa Nacional documentó en 2019 los presuntos vínculos con el huachicol de Emilio Montero Pérez, entonces próximo a asumir la presidencia municipal de Juchitán y luego director del IEEPO, y del senador Antonino Morales Toledo. Ambos continuaron su carrera política pese a las investigaciones.
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Por lo menos desde febrero de 2019 la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) sospechaba que Emilio Montero Pérez, quien estaba por asumir la presidencia municipal de Juchitán de Zaragoza, en Oaxaca, estaba vinculado con una banda dedicada al robo de hidrocarburo en el área de San Blas Atempa, alcaldía encabezada entonces por el ahora senador morenista Antonino Morales Toledo.
Transcurrieron más de siete años y medio desde que la Sedena produjo un documento sobre Montero Pérez, con su historial, sus relaciones con la clase política oaxaqueña –incluyendo el actual gobernador por Morena, Salomón Jara Cruz– y sus presuntos vínculos con la delincuencia organizada, pese a los cuales el hombre continuó su carrera política hasta encabezar el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) en la administración de Jara Cruz.

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