- Pese a que el petróleo está disparado y el comercio cae, la economía crece más
- Los modelos econométricos tradicionales indican un crecimiento muy inferior
- El ahorro de los europeos y la resistencia del mercado laboral suman al PIB
Vicente Nieves - elEconomista.es
La economía de Europa se encuentra en un momento estructural que se puede definir como decadente. Sin embargo, dentro de esta tendencia subyacente que no es nueva hay ciertos momentos o sub-tendencias cíclicas (subidas y bajadas) que determinan cuánto crece el PIB en un trimestre o un año suelto. Dentro de estas últimas, los analistas no parecen dar crédito ante el misterioso crecimiento de la zona euro (de Europa en general) justo cuando las dos grandes amenazas o puntos débiles de la economía europea están interactuando. Los economistas de JP Morgan han publicado varias entregas intentando explicar de dónde viene este crecimiento, mientras que otros bancos y think tanks también muestran su asombro. La energía está muy cara (Europa la importa casi toda) y el comercio internacional está de capa caída, con China expulsando a los bienes y servicios europeos, por un lado, y por otro los aranceles y el proteccionismo poniendo a prueba los productos europeos. Pese a todo, la economía de Europa crece con más fuerza de lo esperado y prueba de ello son los movimientos del Banco Central Europeo (BCE), que ya ha subido los tipos de interés dos veces este año sin pensárselo demasiado porque la economía parece resistir mejor de lo esperado.
El crecimiento de la zona euro se situó en el 1,2% interanual en el segundo trimestre de 2026. Este ritmo se aproxima al registrado en 2025 (1,4%) y supera el de 2024 (0,9%). ¿Qué hay de raro en estos datos? Los precios del petróleo han aumentado con fuerza en el último año (desde 60 dólares por barril a finales de 2025 hasta los 100 dólares actuales), al igual que los precios del gas natural (desde 30 euros por megavatio hora a finales de 2025 hasta 71,3 euros el 28 de septiembre de 2026). Este incremento de casi el 100% en el precio de los combustibles fósiles importados ha reducido la renta real de la zona euro en una cantidad equivalente al 2% del PIB. Por tanto, cabría haber esperado que la zona euro cayera en una recesión o al menos en una suerte de estancamiento este 2026, especialmente teniendo en cuenta que también han aumentado los tipos de interés reales a largo plazo. Sin embargo, el crecimiento ha resistido.
JP Morgan intenta explicar el misterio
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