Jesús Silva Herzog Márquez - Nexos
Avishai Margalit es uno de los pensadores políticos más originales de nuestro tiempo. En sus libros ha ido construyendo una reflexión sobre las condiciones de la dignidad. Hace treinta años criticó la abstracta geometría rawlsiana en busca de una sociedad decente: una sociedad que no humilla a sus miembros. En su ensayo sobre la idolatría denunció el fanatismo y, en 2009, publicó uno de los diagnósticos más lúcidos sobre la mecánica del sectarismo. Margalit siempre parte de experiencias concretas (la humillación, la traición, el dogmatismo) y rastrea en la historia, la filosofía y la literatura, claves para entender su significado moral. Comparte con Judith Shklar la cautela frente a la tentación del perfeccionismo. La tarea del pensamiento político no es levantar la casa perfecta, sino evitar los horrores de la crueldad o la deshonra.
Margalit acaba de publicar un libro con Assaf Sharon sobre la manipulación. En la serpiente del cuento bíblico está la primera manipulación. La víbora tienta a la primera mujer para que se rebele contra el creador del jardín. La manipulación siempre ha existido, pero nunca había dispuesto de herramientas tan poderosas. Máquinas que someten la voluntad con precisión milimétrica y que se extienden por todos los espacios. Goebbels fomentaba que todo alemán comprara “radios del pueblo” a precios accesibles para que cada alemán pudiera escuchar la voz del Führer. Hoy todo el mundo está enchufado al arma de manipulación más poderosa jamás inventada.

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