Eduardo Gómez de la O - El Independiente
En las parcelas del Bajío el productor ya no calcula solo el rendimiento por hectárea, calcula si el precio que le pagarán alcanzará para cubrir el fertilizante, el diésel y el jornal. Aldo de la Torre, integrante de Amigos por el Campo, lo resume sin rodeos: el escenario para la próxima cosecha de granos básicos “no es muy alentador”, anticipa la mayor importación de maíz de Estados Unidos, una tendencia a la baja en la bolsa de Chicago y un techo de precios que, en el mejor de los casos, rondará los cinco mil quinientos pesos por tonelada. “No es un buen año que podamos decir todos los agricultores”, añade, esa frase, dicha desde la parcela y no desde un escritorio, marca el tono de una crisis de rentabilidad y de certeza que se perfila con claridad para el cierre de 2026 y el inicio de 2027.
UN ENTORNO INTERNACIONAL QUE NO DA RESPIRO
El mundo no atraviesa escasez de cereales. La FAO estima la producción mundial de 2026 en torno a 2.982 millones de toneladas, apenas dos por ciento por debajo del récord previo, el International Grains Council y el USDA coinciden en que las existencias finales de maíz y trigo se mantienen en niveles cómodos, en Estados Unidos el WASDE de octubre elevó las existencias finales de maíz del ciclo 2026/27, lo que mantiene presión bajista sobre los precios en Chicago, Rabobank advierte que los márgenes de los productores de granos seguirán ajustados y la recuperación será desigual al menos hasta 2027, por el alza de fertilizantes y la incertidumbre que introduce El Niño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario