Mario Maldonado - Sonora Presente
A horas del inicio del Mundial de Futbol, el gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta una crisis que nunca debió sorprenderlo. Las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la presión ejercida sobre el gobierno federal no surgieron de manera espontánea ni responden únicamente a una disputa por pensiones. Todo fue un conflicto anunciado desde hace meses que terminó estallando en el peor momento posible: cuando el país se prepara para recibir a millones de visitantes y aprovechar el escaparate internacional más importante en décadas.
La explicación más sencilla apunta a la Ley del ISSSTE de 2007, a las Afores o a las promesas incumplidas sobre el sistema pensionario. Todo eso forma parte del problema, pero no explica el fondo. Lo que ocurre hoy es que la CNTE dejó hace tiempo de actuar únicamente como un sindicato magisterial para convertirse en una organización con capacidad para alterar la agenda nacional, afectar la operación de las instituciones y elevar los costos políticos de cualquier gobierno, incluido uno emanado del mismo movimiento político que durante años acompañó sus causas.
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