Veronica Malo Guzman - Sonora Presente
Durante años, la Cuarta Transformación operó con una estrategia política precisa y muy retorcida: la capacidad de fragmentar la realidad. A cada crisis le construían su propia carpeta, su propio lenguaje y su propio calendario. La inseguridad por un lado, las desapariciones por otro, el sistema de salud en otra frecuencia, la economía como ciclo externo, la corrupción como herencia difusa. El país entero cabía en compartimentos que rara vez se tocaban entre sí. Y cada compartimiento lo tornaban en una excusa, un distractor y/o un divertimento.
No era desorden. Lo contrario. Ha sido método perverso de Morena. Verán ustedes: mientras los problemas permanecían separados en el relato público, también lo hacía la responsabilidad de los gobernantes de la “transformación”.
El Mundial rompe esa arquitectura sin pedirles permiso y evidencia lo que muchos sabíamos, pero pocos se han atrevido a decir sin contemplaciones: el país se les fue de control y el obradorismo resultó ser una burla; una nociva tomadura de pelo.
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