- Los restaurantes, los bares y hasta los vendedores ambulantes eran parte natural del ecosistema. Nadie hablaba de licencias para transmitir partidos ni de restricciones por usar un logotipo en una pared
Darío Celis - El Heraldo de México
ENTRE EL MÉXICO que organizó el Mundial de 1986, con una FIFA bajo la presidencia de João Havelange, y el que hoy repite escenario con Gianni Infantino al frente del organismo rector del futbol internacional, hay una diferencia que va mucho más allá de la economía, y es el paso de un evento deportivo a una maquinaria global de negocio.
Hace 40 años, la FIFA era un organismo poderoso, sí, pero todavía muy lejos del monstruo comercial que es hoy. Havelange inició la expansión del futbol como producto, pero aún existía un margen que permitía que el Mundial conviviera con la economía local de forma más orgánica.
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