Por: Luis Miguel González - El Economista
En lo relativo al T-MEC, frente a Estados Unidos y Trump, Canadá tiene una estrategia diferente a la de México. Podemos simplificar diciendo que los de la hoja de maple decidieron confrontarse y que al sur del Río Bravo se ha privilegiado la negociación, pero sabemos que la realidad es más compleja y está cambiando. De cualquier modo, la pregunta es: ¿cuál estrategia dará mejores resultados?
Esta semana Mark Carney, primer ministro de Canadá, estuvo en Nueva York. Allí dictó una conferencia en el Economic Club. Solo como apunte, su discurso duró 18 minutos y la sesión de preguntas, 24 minutos. Habló de China, Ucrania y la OTAN. Mencionó a India, Japón, Gran Bretaña y Francia, entre otros. En ningún momento se refirió a México o al T-MEC.
El primer ministro canadiense dio seguimiento a su celebrado discurso de Davos, pero esta vez adoptó un tono más conciliatorio respecto al imperio. Elogió a Estados Unidos, reconoció que la relación bilateral debe reinventarse para lograr una cooperación más efectiva en sectores que están siendo amenazados por la competencia global. Subrayó que Canadá está abierto a una mayor integración con Estados Unidos y, entre las opciones, no descartó la posibilidad de desarrollar un bloque proteccionista en algunos sectores estratégicos: autos, acero y aluminio, entre otros.
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