Samuel García - El Sol de México
La pregunta ya no es si México necesita una reforma fiscal. La verdadera pregunta es cuánto tiempo más puede evitarla.
Porque el mundo cambió: la inflación dejó de ser transitoria, las tasas de interés seguirán altas durante más tiempo y el dinero barato que sostuvo durante años a gobiernos altamente endeudados prácticamente desapareció.
Los mercados financieros ya operan bajo una nueva lógica. Durante más de una década, la economía global vivió con tasas cercanas a cero, liquidez abundante y financiamiento barato. Hoy ocurre lo contrario: el capital exige mayores rendimientos y castiga más severamente a las economías con fragilidad fiscal.
La señal más clara está en los bonos soberanos de largo plazo que recientemente han superado niveles no vistos en mas de década y media. Los inversionistas ya no creen en un pronto regreso a tasas bajas. Al contrario, asumen que la inflación será más persistente y que prestar dinero implicará más riesgo.
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